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Crítica a Interstellar, por Pablo Centeno

La última obra del famoso director de la trilogías de El caballero oscuro y Origen nos sorprende esta vez con una nueva película basada en una temática completamente distinta a la que nos tiene acostumbrados, sin perder el tono épico que tanto le caracteriza. Interstellar está basada en una sociedad no muy lejana en la que los recursos primarios de La Tierra escasean y el final de la vida acecha a la humanidad.

Se ha hablado mucho del género de la película y existen muchas y múltiples interpretaciones de la verdadera condición de la película. La realidad es que se trata de una película dramática de aventuras, ambientada en el contexto del espacio exterior. La verosimilitud científica, en todo lo relativo a agujeros negros, planetas lejanos y teorías físicas, le aporta credibilidad y veracidad a un nivel de usuario en cuanto a cultura científica se refiere; sin embargo el hecho de los viajes en el tiempo y teorías imaginarias infundadas también le permite catalogarse como ciencia ficción.

Los motivos para las diversas clasificaciones son simples. Para catalogarla como una película de aventuras atendemos a los aspectos heroicos y los valores que demuestran los personajes protagonistas, además del viaje realizado a través de diferentes episodios. También se trata de un drama por la búsqueda de sentimientos cercanos a la tristeza o la compasión. La búsqueda de la empatía a través de un tema grave y transcendente hace que nos involucre en la búsqueda de una solución. Pueden advertirse ciertos toques de la estructura clásica del western, es decir, un western espacial en el que el protagonista explora y descubre nuevos mundos bajo la amenaza de diversos peligros. Y por último, también se puede clasificar como ciencia ficción, tal y como define la famosa crítica y teórica del cine estadounidense Vivian Sobchack: “el cine de ciencia ficción es un género cinematográfico que hace énfasis en la ciencia actual, extrapolable o especulativa y el método empírico, relacionándose con un contexto social que está menos enfatizado, pero aún presente”. De esta forma, y en cuanto a teorías especulativas y contexto social que nos incumbe, Interstellar también puede calificarse como una película de ciencia ficción.

En cuanto al argumento, Interstellar sigue uno de los patrones más clásicos de la literatura y el cine: el viaje del héroe. Dividido en tres actos principales y sus correspondientes cambios de ritmo, vamos a desmembrar el argumento.

En el primer acto, Nolan presenta el tema desde los ojos del primer elemento de la cadena de producción, es decir, desde el punto de vista de un granjero; pero no un granjero cualquiera, un granjero obligado a serlo y abandonar su verdadera vocación como piloto aeroespacial. Este será nuestro héroe, el Dr.Cooper. Empieza mostrándonos su mundo ordinario, en el cual conocemos las reglas y la rutina. En este caso un mundo a punto de una hecatombe donde los recursos alimenticios escasean por una gran cantidad de polvo que destruye cosechas y núcleos urbanos al que al parecer la población está acostumbrado. Tenemos también al Dr.Cooper, el cual ubicamos en un contexto familiar. Hijo, suegro e hija menor con la cual mantiene un trato predilecto debido a su inteligencia y amor paterno. Tras entrar ya en contacto con el contexto del héroe, comienza la llamada a la aventura. Murph, su hija, descubrirá una serie de extraños acontecimientos que ocurren en su habitación. En un principio, Murph determina que se trata de un fantasma, lo cual su padre rechaza en un primer momento. Nos encontramos con la primera negación del héroe a la llamada. Sin embargo después y tras analizarlo determinan un código binario producido por ondas gravitacionales que muestra unas coordenadas. Ambos van al lugar geográfico que han encontrado. Es importante resaltar que son los dos los que van hasta dicho lugar, ya que después Murph pasará a convertirse en un cómplice del héroe, o en un segundo héroe.

Allí se topan con una instalación secreta de la NASA dirigida por el Dr.Brand, el cual fue profesor de Cooper. Entramos en un nuevo punto: encuentro con el mentor. En este punto el Dr.Brand le expone la misión que tiene entre manos, donde Cooper es el piloto mejor cualificado para llevarla a cabo. Esta se divide en dos planes: Uno de éxodo de la humanidad a un nuevo planeta habitable y otro de repoblación de un nuevo planeta olvidando la vida humana de La Tierra. En este punto el héroe se enfrenta a un conflicto moral. Quedarse y vivir el tiempo que le queda con sus hijos y la posible extinción de la raza humana o por el contrario, la salvación de la humanidad y posible perdida de sus hijos. Nos encontramos en el primer umbral del argumento y fin del primer acto. Es decir un punto de no retorno.

Pasamos al segundo acto. Aquí Cooper acepta la llamada a la aventura y crea la tensión entre el y su familia, obviamente en contra de su marcha sin retorno aparente. También desata el odio e impotencia de Murph, la cual no le dirigirá la palabra hasta mucho tiempo después. Una vez familiarizado con el equipo, es decir la búsqueda de aliados (Dra.Brand, Dr.Romilly, Dr.Doyle y los compañeros robóticos TARS y CASE), comienza la aventura para colonizar un nuevo planeta cruzando un agujero negro gusano en Saturno. Al realizarlo con éxito, llega al primer planeta donde se plantea una curiosa situación. Cada hora pasada en el serán siete años en la Tierra. Primera roca en el camino del héroe. Finalmente tras un momento de ascensión donde todo parece ir sobre ruedas las expectativas cambian totalmente con la pérdida del Dr.Doyle, y con ello el imparable paso del tiempo en la Tierra.

Al volver, el Dr.Cooper cae en uno de los momentos de mayor tristeza de la película, en el que tiene que ver una veintena de años en vídeos de como han crecido sus hijos y el no ha podido verlo. Esta fase es la denominada «acercamiento al castillo», donde parece que el final está cerca y está todo perdido. De esta forma entramos en la parte más dura de la trama, «la odisea». En ésta, el espectador piensa que es imposible que el héroe llegue a lograr su objetivo. En este punto están entre dos opciones. Dos planetas. Cooper toma una determinación y decide no arriesgarse más y elige la opción fácil negando los deseos de la Dra.Brand.

 

 

Al llegar al nuevo planeta se encuentran con el Dr.Mann, el cual en principio parece un aliado, pero mucho más lejos de la realidad es el desencadenante de todos los problemas póstumos. Cooper sufrirá un intento de asesinato a manos del Dr.Mann, el cual quiere huir del planeta en la nave que los llevó hasta allí. El Dr.Romilly muere a manos del Dr.Mann tras un plan de fuga que no ejecuta de la forma correcta, lo que le llevará a destruir la nave y a su propia muerte. Tras esta espiral descendiente de acontecimientos parece que la historia ha llegado a su fin, pero Cooper toma consciencia de héroe y consigue hacerse con el control de la situación. Ahora bien, la escasez de combustible y el deterioro de la nave, les pone en la tesitura de viajar al siguiente planeta o la vuelta a casa y por si esto no fuera poco la tensión toca techo cuando el Dr.Brand revela que no existe ningún plan de éxodo antes de su muerte.

De esta forma, con la adrenalina a flor de piel entramos en la última fase que cierra el segundo acto: «la resurrección». Aquí Cooper decide adentrarse de lleno en la más peligrosa de las opciones, dejando a la Dra.Brand a la suerte de encontrar su propio camino en el último de los planetas, en el cual se encuentra su amado. Cooper se lanzará al vacío a un peligroso agujero negro llamado Gargantua, donde se sumergirá en la más profunda oscuridad. Sin embargo, Cooper hallará una puerta tridimensional que comunica con la habitación de su hija. De esta forma, a través del espacio y el tiempo, Cooper comprende que el fantasma que veía Murph era él mismo intentando mandar señales. Es decir, el héroe ha encontrado su recompensa.

Y así entramos en la tercera y última etapa del viaje del héroe, con «la huida del castillo», donde el héroe huye del mal y termina la aventura. Cooper es expulsado de esa extraña dimensión y es recogido, apareciendo en una camilla de hospital. Tras recuperarse vuelve a su antigua casa, la que ahora se considera un museo, ya que las instrucciones que le mandó a Murph consiguieron salvar la Tierra. Como antecesor a la última fase, tenemos «la catarsis», es decir, la recompensa interior de todo el viaje y lucha que ha tenido el héroe. En este caso es cuando Cooper se reencuentra con su hija, curiosamente más anciana que él, donde se explica todo el proceso y salvación, no solo de la humanidad sino de las promesas realizadas por Cooper antes de emprender el viaje y el cambio interior de ambos personajes, sus enseñanzas, moralejas y logros.

Y por último, «el epílogo», donde Cooper aprende de las enseñanzas que le da Murph y vuelve a la búsqueda de la Dra.Brand, en el planeta que seguramente sea su nuevo hogar. El héroe ha cambiado, no es el mismo que antes de emprender el viaje. Ha vuelto al hogar, pero mejorado y con algo nuevo, espiritualmente hablando.

 

 

Atendiendo a los personajes, en primer lugar hay que mencionar a Joshep Cooper, brillantemente interpretado por Matthew McConaughey. Principal protagonista de la película, sobre el recae la mayor responsabilidad de la misión. Es un personaje muy completo, ya que no solo realiza un viaje del héroe clásico físicamente, sino que su viaje interno va mucho más allá incluso de lo que viaja a través del espacio. Padre y hombre científico a partes iguales, además de héroe por antonomasia. Nos identificamos con él en casi todo momento: desde esa pequeña parte que todos tenemos de héroe hasta los momentos de modelo a seguir, pasando por la dura situación de impotencia de dejar a alguien atrás por un mal mayor. Nolan crea un híbrido entre el verdadero Matthew McConaughey y el personaje de Joshep Cooper, donde le deja hacer sus propias intrusiones en el guión creando un personaje completamente real y verosímil. El cambio más importante que sufre viene dado por su condición de padre. Aquí es donde entran en escena sus hijos, ambos muy diferentes pero de evoluciones similares pero inversas.

Su hijo Tom, interpretado por Timothee Chalamet, en primer lugar se muestra dócil y responsable. Acata todas las normas de su padre y sigue su ejemplo. Se convierte en el verdadero cabeza de familia dejando de lado a su abuelo y suegro del Dr. Cooper, Donald, interpretado por John Lithgow. La relación entre estos dos personajes es simple. Se trata del típico trato entre abuelo y nieto. Sin embargo la relación entre Cooper y su suegro es más compleja. Donalad hace las veces de consciencia de Cooper, aunque él es más obcecado y tiene argumentos mucho más claros. Gracias a Donald podemos observar una visión más madura y desesperada del futuro. Mientras que con Cooper nos ponemos en la situación de un futuro esperanzador, no por ello si perder la fuerte crítica del presente, devastado y sin ningún tipo de anhelo más que resistir el poco tiempo que le quede al planeta. El cambio de Tom surge con la muerte de su abuelo y la creación de su propia familia. Aquí es cuando el hijo pasa a ser padre y toma verdadera consciencia del sacrifico que hizo su padre y lo desaprueba por completo.

Sin embargo, Murph, interpretada por la joven Mackenzie Foy, realiza el proceso inverso. Al principio se nos muestra como una hija que admira a su padre y le rechaza tras no entender el motivo por el cual le abandona. El rencor se mantiene durante años, pero su admiración y deseo de ver de vuelta a su padre no cesa nunca. Finalmente y tras entender todo lo que conllevó que su padre se fuera, se identifica completamente con él, y pasa a ser su propia heroína. Así también se desata el orgullo del Dr.Cooper, tras ver que el tiempo y las adversidades no pudieron con ella.

Otro de los personajes protagonistas es la Dra.Brand, interpretada por Anne Hathaway, esta vez cambiando por completo su carácter heroico rebelde de El caballero oscuro. La Dra.Brand se presenta como una científica profesional que oculta una faceta que el Dr.Cooper muestra desde un principio: la búsqueda del reencuentro con el ser querido. En este caso ella busca a su amor platónico, el cual partió de expedición anterior para adentrarse en el agujero de gusano y colonizar nuevos planetas. La relación padre e hija entre Amelia y el Dr.Brand es algo similar a la de Cooper y su hija en cuanto a admiración, pero difieren en el afecto personal, debido a la avanzada edad de ambos.

El Dr.Brand, interpretado por el magnífico Michael Caine, juega un papel imprescindible en el desarrollo de la trama. El es lo que se llama en la literatura clásica, el Mentor y el Heraldo, el cual le muestra todo lo que necesita saber y le hace la propuesta para emprender el viaje. Además de ser la causa del problema final al que están abocados por el problema de la resolución de la fórmula que después Murph conseguirá descifrar.

Y por último entre los personajes más importantes tenemos al Dr.Romily, interpretado por David Gasi y al Dr.Doyle, interpretado por Wes Bentley, los cuales acompañan como físico y geógrafo respectivamente, en la aventura al Dr. Cooper. También cabe destacar, la breve interpretación de Matt Damon como el Dr.Mann, en un planeta inhóspito y como voz del egoísmo y la hipocresía a la que se opone el Dr.Cooper. Además de los dos acompañantes robóticos, TARS y CASE, los cuales se presentan de forma casi humana a pesar de su aspecto físico de caja metálica, importantes tanto a nivel desarrollo de la trama como por ser cómplices de los personajes, hasta la intrusión de humor en un largometraje tan dramático.

La estética de Chistopher Nolan es algo envidiable y al alcance de muy pocos. Sin embargo, tiende a crear un velo de imágenes épicas que muchas veces hace que desviemos la atención de la historia y nos fijemos solo en la grandiosidad de un momento que no tiene ni por qué ser relevante. Esto parece una clásica jugada de blockbuster para atraer al espectador medio.

Siendo siempre muy correcto, académicamente hablando, la fotografía de Interstellar sorprende; y existen varios motivos. En primer lugar el contraste tan abrupto entre los dos mundos sin perder la estética común en ambas partes crea una atmósfera ideal para la inmersión en la historia. El campo y el espacio son sitios muy opuestos. Aún así, cuando Cooper regresa de nuevo a su casa la percibimos como la nuestra propia, ya que hemos viajado con él a través de muchas galaxias oscuras exentas de gravedad. La atmósfera conseguida es insuperable y la definición que ofrece la experiencia IMAX imprescindible para disfrutar la película al completo. Y no debe ser para menos en una superproducción de 165.000.000 dólares y casi tres horas de largometraje. Hoyte Van Hoytema, el director de fotografía, nos ataca con planos con poca saturación pero colores claramente representativos siguiendo la estética de cielos muy luminosos, como hizo en su anterior trabajo con Her.

Otro punto muy interesante en cuanto a la estética, es el rechazo de Nolan a los CGI. Interstellar no carece de ellos, obviamente, pero la recuperación de maquetas y construcciones a gran escala a pesar de que sean grabadas sobre un croma dan ese toque de realismo que las actuales animaciones en 3D no proporcionan. Todos los efectos visuales del espacio están conseguidos con CGI, al igual que el agujero negro de Gargantua, el planeta de Saturno, las gigantescas olas del primer planeta o los efectos visuales de agua metalizada que inundan la escena en esos momentos de confusión de dimensiones. No obstante, todos los planos de interior de las naves están grabados directamente de imagen real, al igual que las naves o las maravillosas escenas del planeta inhóspito del Dr.Mann. Es permisible crear animaciones espaciales, en cuanto a espacio se refiere, ya que no tenemos conocimiento visual de ello pero el abuso de los CGI están acabando con un nivel de realidad que es esencial para el disfrute de la autenticidad de una película.

El trabajo de vestuario y producción también es muy acertado. El polvo en cada esquina cuidado al milímetro, las naves futurísticas (pero no en exceso) y muy similares a las estaciones espaciales de la NASA o las prendas que visten definen perfectamente el estatus y el carácter de los personajes.

Si hablamos de forma personal, como premisa ya antes de todo, diré que es una película que me gusta. Aún así encuentro varios fallos que no me convencen demasiado. En primer lugar creo que la emoción sentimental de los personajes se desata demasiado deprisa. De un momento a otro vemos como lloran, por otro lado un motivo completamente comprensible, sin que me haya identificado aún con él. El problema que observo es que en una película de tres horas los tiempos del inicio no se han medido bien. Aún así, la película no se hace larga ni mucho menos, ya que el momento álgido llega en el minuto justo y llega pegando fuerte. Por otra parte tenemos la imagen de enfrentarnos a una película compleja, con viajes en el tiempo, teorías científicas y agujeros negros, que sin embargo no lo es. El argumento es claro y redondo, pero Nolan te guía en todo momento y te dice donde tienes que mirar para entender todo sin ningún problema. Explica de principio a fin todos y cada uno de los actos y motivos por los que se realiza cada acción, tratando de incompetente al espectador. Me parece también una muy buena decisión y comparto con Nolan, el menor uso posible de CGI y volver al rodaje de imagen real. El cine en todo momento tiene que ser creíble y no me refiero a realidad pura, hablo de la comprensión de una historia a través de imágenes. Si nos enfrentarnos a una película que pretende ser de imagen real y aparece un determinado objeto o acción que se aprecia su composición digital se pierde el interés por la trama, la fotografía, el sonido, la actuación y en definitiva la película. A pesar de crear escenas muy factibles, años después ver la misma película con CGI obsoletos te destroza el recuerdo que tenías de ella. Por ello la imagen real, ya sea maqueta, animatronics o escena de riesgo real rodada con dobles siempre estará en primera línea en mi lista de preferencias del cine.

En cuanto al sonido, me parece una elección magnífica. Trata de una manera muy sutil los sonidos en el espacio dentro y fuera de la nave. Respecto a la banda sonora de Hans Ziman me parece algo basta. Demasiados momentos épicos típicos del Batman más oscuro y duro. De todas formas, es el género que le pertenece a esta película y no se merece otro. Cualquier otro tipo de género quedaría en desacuerdo con el carácter épico que Nolan quiere hacernos llegar.

Las interpretaciones son perfectas, y a pesar de que es difícil olvidar a Anne Hathaway en alguno de sus papeles anteriores, esta vez lo consigue y hace que te integres en el mundo galáctico. Me gustaría destacar la actuación de Mackenzie Foy (Murph), ya que con su corta edad se come la pantalla. Y como no, la de Matthew McConaughey, que tras el tirón de True Detective , Dallas Buyers Club o Mud ha salido del actor de comedias románticas que fue creando un perfil muy interesante y rudo.

Me parece una película muy buena en líneas generales, pero si entramos en detalles y analizamos estos puntos, puede que se tenga en demasiada alta estima.

 

 

Pablo Centeno Redondo