UDIT FeelMotion | ENTREVISTA A GANADORES 2019
2098
post-template-default,single,single-post,postid-2098,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,select-theme-ver-1.6,wpb-js-composer js-comp-ver-5.6,vc_responsive

ENTREVISTA A GANADORES 2019

Palmarés FM19

Recopilación de cortos ganadores en la VIII Edición de Feelmotion ESNE

 

Un mes después de la tormenta, nuestra intrépida reportera Alba Martínez, directora de Arte de Feelmotion19 y finalista (junto a Carla Goldstein con el corto “Morao”) ha salido a patearse España para conocer de primera mano a los tres grandes ganadores de la VIII edición de Feelmotion.
 
Un viaje que le ha llevado a Barcelona, a Huesca y a Valencia, donde viven respectivamente las directoras de “Limones” (Daniela Godel), “Había una vez” (Laura Torrijos) y “El Diañu” (Samuel Fernandi).
 
 
Su viaje (¿real o virtual?) nos ha traído tres excelentes entrevistas para que podamos conocer de primera mano los testimonios de los tres autores más laureados éste año.

 

 

32-limones-PEQUE

Frame de "LIMONES"

ENTREVISTA #1 // DANIELA GODEL // «YO VENDO LIMONES»

Nombre

Daniela Godel

 

Edad

21 años

 

Grado/año

Segundo año de la Escuela de Artes Decorativas de Paris, especialidad en Animación

 

Premio ganado en Feelmotion19

Mejor videoclip, Mejor corto del año

 

Una película especial

Fantastic Mr Fox (Wes Anderson), por la fotografía, el ritmo, los colores y los diálogos. Es una película que te saca del tiempo ordinario.

 

Una serie

Over the garden Wall (Cartoon Network Studios)

 

Una director de cine

Florence Miailhe, una directora de animación francesa que trabaja con pastel y pintura.

 

Un artista

Me encantan las ilustraciones de Rebecca Dautremer

 

Un libro

La insoportable levedad del ser (Milan Kundera)

 

Una frase de cabecera

«Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño, una realidad» por Saint Exupéry, niño en un mundo de adultos

 

Enhorabuena por los premios.¿Qué sentiste al saber que habías ganado?

Mucha felicidad ! Me sorprendió mucho haber ganado esos dos premios. También estaba un poco triste por no poder venir al festival o a la gala

 

Empezando por la canción tuvo mucho éxito, ¿cómo fue trabajar con los músicos? ¿dónde empezó todo?

Todo empezó en una fiesta que reunía varios artistas en las afueras de Barcelona. Estábamos a punto de irnos y yo vine a avisar una amiga que venía con nosotros. Ella me presentó los músicos con los que estaba hablando. Cuando les dije que estudiaba animación sus ojos lanzaron chispas. Me dijeron que justamente estaban queriendo hacer un videoclip con « Limones », y querían hacerlo en animación. A mí siempre me ha encantado trabajar con música a la hora de animar. Escuché la canción, me gustó mucho, les mandé unos tests, también les gustó y me puse manos a la obra.

 

Los colores del video y el tipo de ilustración parecen tener influencia o estilo mediterráneo, ¿qué te inspiró a crear ese tipo de animación?

Al vivir en París desde 2016, he empezado a darme cuenta que el Mediterráneo (sus plantas, sus colores…) es inherente a mí. Cuando estoy en Francia añoro esos colores vibrantes y luminosos. Al escuchar « Limones », que es una canción muy alegre y soleada me vienieron en mente ese tipo de colores.

 

La pregunta que todos se hacen al ver tu corto es ¿cuánto tiempo tardaste en animar el videoclip?

Creo que empecé las búsquedas gráficas en julio, también hice el storyboard y el animatic (soryboard animado). Me lancé en la animación en agosto, después retomé mis clases en septiembre y solo podía animar de vez en cuando por las noches. Lo terminé todo en diciembre. Lo divertido es que al principio pensaba que podría tenerlo acabado por los finales de agosto, antes de que empiecen las clases.

 

Para los jóvenes artistas que quieren introducirse en el mundo de la animación, ¿qué consejo les darías?

Tener paciencia, a veces es difícil mantener la motivación que te hace empezar un proyecto. Hacer lo que te entusiasma de verdad, divertirse, el mundo de la animación lo permite todo. Seguir explorando, aunque los primeros intentos no salgan bien y siempre disfrutar del resultado, de la magia que lo hace todo mover ante tus ojos.

 

¿Cuáles fueron tus referencias estéticas y narrativas?

Para la narración, los músicos tenían algunas pistas de lo que veían con la canción. Yo no estaba totalmente convencida por la historia que me proponían e inventé otra utilizando algunos elementos (la mujer que vende limones y el chico en bicicleta). En la narración siempre me ha fascinado el mito de la mujer que crea la vida, las plantas, Gaia, la madre naturaleza. Estéticamente creo que me he dejado guiar por mi instinto, inspirada por los pintores que le dan una gran importancia al color (impresionistas, fauvistas… etc)

 

¿Qué concepto/emoción querías transmitir?

Lo que sentí al escuchar la canción: alegría, ganas de bailar, misterio, espera. Veo la canción (y el vídeo) como un camino, un encuentro. Últimamente me estoy dando cuenta que en muchas de mis producciones hay esta idea de camino, trayectoria (que se traduce bastante por los travelings).

 

¿Un momento inolvidable de todo el proceso? ¿y uno malo?

Creo que un momento inolvidable fue el primer plano que animé. Todo el video lo animé en ordén cronológico, de principio a final, y el primer plano con las manos que bailan se me quedó grabado. También se me quedaron grabados los videos de referencia que hice para la animación, bailando con la música en el jardín. No creo que haya habido un mal recuerdo, el proceso fue largo pero siempre tenía la impresión de que iba a terminarlo (y lo bueno de trabajar más o menos por encargo es que sabes que vas a terminarlo).

 

¿Qué significa para ti ese corto y estos premios?

Para mí los premios son una gran alegría, porque coronan el primer proyecto que hago en serio, hasta el final. Confirman de cierta manera mi manera de trabajar, son la celebración después de meses de trabajo. Para mí este corto es el que está lanzando de cierta manera mi carrera profesional (ha conseguido entrar en festivales en los que ni soñaba entrar) y ha confirmado que tengo que seguir trabajando en lo que me mueva y me motive, no importa si los próximos no son tan reconocidos como este.

 

¿Estás ya planificando tu siguiente trabajo?

Sí (creo que el verano, con todo su tiempo libre me ayuda a trabajar). Estoy trabajando en otro video para el mismo grupo, eso sí, no es una música tan ligera e divertida como « Limones » pero está siendo muy interesante. Por el momento estoy en fase de búsqueda (me estoy documentando bastante para este proyecto) y a ver lo que saldrá, creo que utilizaré más o menos la misma técnica porque con los recursos que tengo es lo que se me resulta más fácil. Lo divertido es que las imágenes que se crean en mi cabeza al principio no corresponden en nada al resultado final, eso pasó con « Limones ».

 

Con sinceridad ¿qué te parece nuestro festival? ¿cómo crees que impacta en el sector universitario de artistas este tipo de festivales?

Me ha parecido que este festival es muy bueno, mucha atención hacia las personas seleccionadas, un ambiente fantástico que se podía leer en la sala cuando estaba siguiendo el streaming. Este tipo de festivales son geniales porque motivan los estudiantes a producir y a crear. Yo me lancé en los estudios serios de animación por un festival al que participé en la ESO. Tengo la impresión que este festival solo puede crecer en los próximos años, y le deseo toda la suerte del mundo.

 


vlcsnap-2019-07-04-20h02m55s947

Frame de "Había una vez"

 

 

ENTREVISTA #2 // LAURA TORRIJOS-BESCOS // «UN BARQUITO CHIQUITITO»

 

Nombre

Laura Torrijos-Bescós

 

Edad

19 años

 

Grado/año

1.º en la ESAD (Escuela Superior de Arte Dramático) de Málaga

 

Premio ganado en Feelmotion19

mejor drama, mejor actriz y mejor fotografía

 

Una película especial

Desayuno con diamantes (Blake Edwards)

 

Una serie

Friends

 

Un director de cine

Kenneth Branagh

 

Un artista

Tamara de Lempicka

 

Un libro

El vino de la soledad, de Irène Némirovsky

 

Una frase de cabecera

Había una vez un barquito chiquitito…

 

Enhorabuena por los premios.¿Qué sentiste al saber que habías ganado?

 La verdad es que no me lo esperaba. Como tenía la posibilidad de ver los demás trabajos seleccionados, me di cuenta de que el nivel era muy alto y no creía que me fuera a llevar ningún premio (y, mucho menos, tres).

 

Lo más llamativo en tu corto es el triple roll que asumiste como actriz directora y guionista, ¿cómo fue compatibilizarlo, que te inspiró a hacerlo y en qué papel te sientes más cómoda?¡

Fue más complicado de lo que pensaba. Me gusta dirigir mis propios guiones, pero dirigir y llevar el rol de actriz protagonista al mismo tiempo es complicado. No puedes ver de manera objetiva lo que estás haciendo, así que hay que parar cada vez que se hace una toma para que pueda ver lo que se ha grabado. Lo más complicado es salirme del papel de actriz para meterme en el de directora y tener que recuperar el mismo estado emocional unos minutos después. Me siento más cómoda en el papel de actriz porque es a lo que más acostumbrada estoy, aunque me encanta dirigir y escribir.

 

¿De dónde nace el deseo de contar esta real y dura historia?

En los cortometrajes o las fotografías que hago siempre denuncio críticas sociales. Creo que el tema que trata el cortometraje es un problema social muy grave y hay quien piensa que no se da en España y que es más fácil mirar a otro lado. El arte, en todas sus vertientes, sirve para concienciar de este tipo de problemas.

 

¿Qué pretendes conseguir en el espectador que lo vea?

Aunque parezca difícil, pretendo que el espectador disfrute y esté incómodo al mismo  tiempo: que disfrute porque, al fin y al cabo, es la finalidad principal de hacer cualquier tipo de arte; y que esté incómodo al ver a una chica encerrada en pésimas condiciones, sabiendo que no puede hacer nada por ayudarla.

 

La fotografía juega un papel muy importante en la narrativa, ¿cómo fue encontrar el escenario perfecto y el diseño fotográfico que lo acompaña?

La localización fue difícil, necesitábamos un espacio pequeño, pero a la vez debía ser lo suficientemente grande como para poder meter dentro todo el equipo además del atrezzo. También había que tener en cuenta la posición de la puerta y de la luz, pues todo tenía un sentido.

Daniel Vergara, el director de fotografía del corto, me ayudó en todo momento. Aprendí muchísimo de todo el equipo, pero he de admitir que él me enseñó más que nadie. Pienso sinceramente que sin sus ideas, sus consejos y su profesionalidad, el cortometraje no sería igual, ni crearía la misma sensación en el espectador.

 

El uso de la canción popular del barquito que todos conocemos dio sensibilidad a la obra y conecta al espectador con la historia, ¿de dónde surgió la inspiración? ¿Cómo fue introducir la animación en la imagen real?

Por un lado, el barco refleja el sueño de libertad que tiene la protagonista, que acaba hundiéndose al darse cuenta de que ya no va a poder escapar de ahí. Por otro lado, la canción hace que la chica recuerde su infancia y el tiempo en el que era libre, porque es algo que todos, de niños, hemos cantado más de una vez.

Al animador, Carlos López, Klópes, le llevó bastante tiempo realizar la animación. Fue muy fácil trabajar con él, le gustó la idea desde el primer minuto y solo tuve que decirle que quería “un barquito de papel que se hundiera”. Nos entendimos perfectamente y él se encargó de hacerlo todo e insertarlo en la posproducción.

 

¿Cuáles fueron tus referencias estéticas y narrativas?

Mi principal referencia fue la propia realidad. Basta con ver las noticias para comprobar que hay muchos casos de personas retenidas contra su voluntad para ser explotadas de una u otra forma.

 

¿Un momento inolvidable de todo el proceso? ¿y uno malo?

Realmente pienso que no hubo ningún momento malo. Creo que lo más anecdótico fue la cara que se nos quedó a todos cuando el director de fotografía decidió que él consideraba imprescindible pintar toda la habitación de granate. Mientras grabábamos el exterior de las sombras de los niños, dos personas se quedaron pintando hasta las doce de la noche. Al día siguiente, a las ocho de la mañana, teníamos que estar rodando todas las escenas del interior, así que el olor a pintura era asfixiante.

 

¿Qué significa para ti este corto y premios?

Este corto es muy importante para mí porque es el primer trabajo que hago rodeada de un equipo como el que he tenido, y eso ha hecho que haya podido aprender mucho a raíz de hacer el cortometraje.

En cuanto a los premios, Había una vez está teniendo reconocimientos a nivel nacional (Madrid, Aragón…) e internacional (Rumanía, Los Ángeles…). Es algo que agradezco mucho y que me anima a seguir haciendo este tipo de trabajos.

 

¿Estás ya planificando tu siguiente trabajo?

Sí, actualmente estoy en la preproducción de un documental sobre la discapacidad titualdo Otra forma de caminar.

 

Con sinceridad ¿Qué te parece nuestro festival? ¿Cómo crees que impacta en el sector universitario de artistas este tipo de festivales?

Me parece una gran iniciativa, sobre todo, por permitir que estudiantes y gente joven muestre sus trabajos. Cuando estás empezando es muy complicado competir contra profesionales que ya van por su décimo trabajo, y festivales como este animan a los jóvenes y al sector universitario de artistas a seguir realizando proyectos.

 

 

18-l diañu

Frame "El Diañu"

 

 

 

ENTREVISTA #3 // SAMUEL FERNANDI // «EL DIAÑU EXISTE»

Nombre

Samuel Fernandi Martínez

 

Edad

28 

 

Grado/año

Máster en Animación Universitat Politècnica de València, sexta edición 2015-2018

 

Premio ganado en Feelmotion19

Mejor Cortometraje de Animación y Mejor Banda Sonora

 

Una película especial

Lazzaro Felice (2018), Alice Rohrwacher

 

Una serie

Adventure Time (Cartoon Network Studios)

 

Un director de cine

Pier Paolo Pasolini

 

Un artista

Lorenzo Mattotti

 

Un libro

El Barón Rampante (1957), Italo Calvino

 

Una frase de cabecera

“Mi país es el monte” Martín Zalacaín, el aventurero.

 

Enhorabuena por los premios.¿Qué sentiste al saber que habías ganado?

Me sentí muy agradecido y contento. Los premios siempre son buenas noticias.

 

¿Desde cuándo te interesa el folclore asturiano?

Una niña de mi colegio escribió un cuento sobre el cuélebre para la clase de asturiano con el que ganó un concurso del ayuntamiento. Yo era más pequeño, había aprendido a escribir ese año, y gané en el mismo concurso con un “libro ilustrado” sobre el lince ibérico (risas). A los niños que habíamos ganado, nos llevaron a la radio para leer nuestras obras, y se llegó a editar una revistilla con ellas. Creo que fue la primera vez que escuché un cuento tradicional y me dejó bastante fascinado.

Años más tarde escuché la historia de este corto, que había contado mi bisabuela a mi madre. Después de darle muchísimas vueltas, decidí que quería hacer un cortometraje de animación con ella.

Creo que otro motivo por el que comenzó a interesarme el folclore fue por haber escuchado tantas historietas que nos contaban para entretenernos y meternos miedo en la aldea de mi padre en Casu (Asturias). 

Debo decir que también fue importante el programa “Camín de Cantares” de la TPA que presentaba Xosé Antón “Ambás” para despertar mi interés en el folclore tradicional.

 

¿Crees que el cine es buen medio para llegar a los jóvenes y expandir culturas que tienden a la desaparición?

Imagino que sí. Lorenzo Mattotti acaba de estrenar su película La famosa invasión de los osos en Sicilia basada en un cuento de Dino Buzzati que busca alejarse del imaginario yanqui predominante en la animación y aportar una historia desde una óptica europea, e italiana, basada en los propios símbolos. Tengo muchas ganas de verla.

 

Llevándolo al territorio nacional, en el momento de discordia y separación que estamos viviendo ¿cómo crees que afecta el corto ante esta situación? 

El cortometraje es en asturiano porque los personajes de este universo hablan en esa lengua y porque perdía completamente la autenticidad y la coherencia, al tratarse de un mito recogido de la tradición oral en esa misma forma. Fue una decisión que no se cuestionó en ningún momento. Lo que demuestra el cortometraje es que se pueden hacer películas en asturiano (de hecho, se hacen aunque no haya ayudas específicas para ello como en otras comunidades), y que se pueden contar historias desde un imaginario local. También demuestra que España no es un país homogéneo, y que en su variedad se basa su riqueza.

 

Entiendo que lo único que hacen aquellos que comparan las reivindicaciones lingüísticas del asturiano con el conflicto catalán son ejercicios de maniqueísmo.

 

Es deber de todos defender y responsabilizarse de la herencia cultural que tenemos, ¿cuál fue tu mayor reto a la hora de contar la historia a personas posiblemente desconocedoras del contexto narrado?

El folclore tiene rasgos comunes en diferentes culturas, es algo que convierte estas historias en universales. El mayor reto fue construir una narrativa en la que se entendiese ese contexto del personaje principal: un pobre hombre con unas condiciones muy duras de trabajo, que se libra de la muerte por azar. El personaje del Diañu representa en el corto esa fatalidad que comparten los mineros con los marineros, dos universos simbólicos en los que la muerte se coloca en el centro de la cotidianidad. Al final, creo que ha quedado un corto bastante más inocente de lo que se planteó en un principio por las propias limitaciones para llevarlo a cabo. Aun así, creo que hemos conseguido una atmósfera acorde a la historia que ayuda a sumergirse en su universo.

 

¿Cuáles son las fuentes que te inspiraron y guiaron en el proceso? 

Durante la escritura, el momento que hizo que el corto cambiase con respecto al cuento tradicional, fue cuando decidí dotar al diañu burllón de corporeidad humana. Aunque al final no tenga nada que ver, tomé la idea del libro “El Maestro y Margarita” (1967) de Mijaíl Bulgakov y la película “Diabel” (1976) de Adrzej Zulawski. Esta idea también está en algunos personajes de Hayao Miyazaki.

Otro referente importante fueron las películas del estudio irlandés Cartoon Saloon, que se basan en historias del folclore tradicional irlandés y siempre incluyen música popular. Para la parte visual, la que finalmente tuvo más peso fue la serie de Cartoon Network “Over The Garden Wall” (2014) de Patrick McHale.

 

¿Qué te inspiró a crear ese tipo de animación 2d en blanco y negro?

Principalmente, las fotografías de archivo de las que parte la documentación visual, que pertenecen al Muséu del Pueblu d’Asturies. Y el cómic de mi paisano Alfonso Zapico La Balada del Norte (2015).

 

¿Un momento inolvidable de todo el proceso? ¿y uno malo?

Cuando nos dieron el Premio Nuevos Realizadores del Festival Internacional de Cine de Gijón, no nos lo podíamos creer. 

Durante la producción, hubo momentos de muchísimo estrés al tratar de cumplir los deadlines que nos marcaba el Máster.

 

Al ganar el premio a mejor banda sonora original, debemos preguntar ¿cómo fue trabajar con los músicos y la posterior fusión visual y musical?

La música no es original, se incluyeron piezas que ya existían. De esta forma, animamos sobre la música. Xosé Antón Ambás me ayudó con la selección, y los músicos (Mapi Quintana y el grupo de folk Felpeyu) estuvieron más que dispuestos a participar en el proyecto. La pieza de cierre es muy especial, se trata de una grabación de archivo de Tomás de la Güeria, un acordeonista del Valle Minero de Turón. Fue un regalo de Ambás para el corto.

Antonio de Benito fue el encargado del diseño de sonido, que incluye paisajes sonoros. Como curiosidad, la güela, Marina Diego, es vecina de mi aldea en Casu. La grabamos en su corte (cuadra) buscando una buena acústica que se asemejase a un estudio de grabación.

 

¿Estás ya planificando tu siguiente trabajo?

Sí. Se basa en una grabación de archivo, aunque está todo un poco en el aire. Escribí un primer guion de la historia en la residencia del Encuentro Audiovisual de Jóvenes de Cinema Jove 2018. También me interesan los cuentos de la selva, pero es sólo una idea.

 

Con sinceridad ¿qué te parece nuestro festival? ¿Cómo crees que impacta en el sector universitario de artistas este tipo de festivales?

Me hubiese gustado participar más activamente, porque no pude acercarme a las actividades al no vivir en Madrid. Los festivales de estudiantes me parecen muy positivos para permitir que estos primeros trabajos tengan mayor difusión y no compitan directamente con cortometrajes de directores profesionales.

 

 

 

 

 

Alba Martínez Rodero